martes, 26 de enero de 2010

Verde que te quiero verde

Muchos habréis visto la película Avatar, bueno, sólo se puede definir con dos palabras: im presionante.

El guión no es nada del otro jueves, una extraña rebullasca y refritura de mezclas entre Bailando con lobos, Gorilas en la niebla, Alien, Apocalipsis now, Jugando en los campos del Señor, cualquier versión de Tarzán, Spirit: el corcel indomable... El chico bueno, la hija del gran jefe, el 7º de Caballería, todo muy visto (ha funcionado la batidora de Cameron)... pero el ritmo y la estética resultan cautivadores.

Ciertamente el diseño por ordenador está llegando a unas cotas en las que poco a poco se hace muy difícil determinar qué es real y qué virtual; el límite ciertamente está en la imaginación humana, y ahí precisamente voy:
Avatar
Los diseñadores son capaces de idear caballos y aves mitológicos; insectos fosforitos que vuelan en espiral; seres con forma humanoide que resultan atractivos y bellos; máquinas y tecnología que ni siquiera Julio Verne se podría imaginar; pero mire usted, cuando se trata de plantas, la Naturaleza nos lleva ventaja y no somos capaces de ir más allá de lo que ya existe: en la peli se ven helechos, tillandsias, bromelias, montones de hojas verdes como si se tratara del Amazonas. Los sancta santorum de esos particulares siouxs son dos árboles: lo que aparenta una Sequoia del calibre 183, en la que habitan, y un Sauce llorón donde reposan los espíritus.
Avatar
Y es que, en el imaginario colectivo, el verde significa vida, paz, el paraíso, lo puro, lo primigenio... aquí y en Pekín, en el planeta Tierra y en Pandora.

Tal vez no han podido o no han querido, pero que en el año 2154 un científico tenga metida en una probeta una Tillandsia sólo quiere decir dos cosas: o bien el creativo se pensaba que había ideado un diseño extraordinario, o bien que para entonces nos habremos cargado la vida verde en la Tierra y será eso, una rareza a estudiar.

7 comentarios:

mari dijo...

Una gran reflexión y un problema de larga data agudizado y acelerado acorde a los tiempos que corren...y es triste, no veo que alguien tome una medida contundente y definitiva que nos ayude a todos...bah sì en realidad la medida es individual, se trata de conciencia algo que nuestros ancentros traian en sus genes y que como la cantidad de dientes , se han ido perdiendo atravès de las generaciones por no necesitar tantos para el tipo de alimento que utilizamos.
Gracias por compartir inquietudes.
cariños
mari

Khenai dijo...

Gracias Mari por tu amable comentario, ánimo y a seguir adelante.

Besos,

cecicactus dijo...

Floren! Pareces crìtico de cine! jaja
Bueno, es muy interesante lo que dices, y es la inquietud de muchos...espero que las cosas cambien y los gobiernos fomenten la toma de conciencia. Pero al paso que vamos y tomando en cuanta nuestros antecedentes....creo que tu ùltima frase es la màs probable...nos habremos cargado con toda la naturaleza.
Besos
Ceci

Khenai dijo...

Gracias Ceci, con tu trabajo y el de todos vamos poniendo cada uno algo de esfuerzo, ¿no te parece? Seguro que se consigue enderezar la nave.

Muchos besos,

Bololoch dijo...

La imaginación parte de los recuerdos, de lo que hemos visto y vivido. Por mucho que Pandora pueda parecer algo impensable y sorprendente, no es nada comparable con nuestro maravilloso planeta. En este post titulado "Pandora en la Tierra: Paisajes posibles de Avatar" verás un ejemplo :) --> http://101lugaresincreibles.com/2010/01/pandora-en-la-tierra-paisajes-posibles-de-avatar.html

P.D.No me he olvidado de la arena de filtro de piscina. Este fin de semana no he podido subir la arena. Este jueves termino los exámenes(por fin) y te la muestro en fotos.

Khenai dijo...

Es verdad Bololoch en lo que dices, no existe algo parecido al aislamiento absoluto y en toda forma que inventamos siempre hay una presencia de nuestro pasado.

Cuando tengas la arena ya me avisas, abrazos,

Xema dijo...

Una reflexión interesantisima.
Como todo en la vida, al final vemos las cosas desde nuestro punto de vista. Como amante del mundo verde, has caido en la cuenta de que los asesores artísticos dedicados a la ambientación vegetal dejan mucho que desear. Y opino igula que tu, aunque ahí algunos detalles en la vegetación luminiscentes muy interesante. Por lo poco que sabemos de la vida en el universo, podemos decir que toda cadena trópica se forma a partir de una base de criaturas autótrofas, o que obtienen alimento de alguna fuente de energía, como el sol o la energía química de determinadas reaciones naturales. Lo curioso de esto es que son bioluminiscentes aún cuando hay luz solar...
A lo que iba, tu te has fijado en lo poco innovadores que han sido con las plantas y yo me he fijado en la chapuza que supone el diseño de los nav´i. Todas y cada una de las criaturas que salen desfilando por la pantalla del cine tiene 3 pares de extremidades, desde los dragones voladores hasta los rinocerontes, exceptuando los apuestos/as seres azules de ojos de gatito...

Cada cual se fija en lo que le gusta, jejeje.