Con esto del "low cost" parece mentira que sea más barato ir a Londres que a Madrid o Barcelona, así que sólo es cuestión de ahorrar un poco y plantarse en tierras británicas sin pensárselo mucho.
"No cariño, tú y las compis iros al mercadillo de Portobello y os hacéis unas fotos en la puerta de Notting Hill que seguro que con un poco de suerte sale el Hugh Grant. A mí de verdad que no me importa quedarme una mañana solo en el
Kew".
A las 9.00 hora española estaba yo ya en la puerta, extrañado de que aquello no diera señales de vida y pensando que a ver si había ido yo el único día que cerraban. Pero no, mire Vd, es que abren a las 9.30 hora inglesa...
Bueno bueno, impresionante, nada más entrar te topas con la madre de todos los invernaderos: una mole de hierro y cristal que alberga una interesante colección de palmeras.

El ejemplar estrella del palmeral es esta
Attalea butyracea, que ya se está dando de bruces con la parte alta del invernadero, así que hacero una idea del tamaño que tiene:
Muchos metros (yardas) para pasear, con cantidad de rincones en los cuales ya puedes tirarte varias horas.
Y venga invernaderos, más invernaderos:
Y venga sitios para simplemente estar y disfrutar.
Me tocó en suerte una buena época para las orquídeas, ahora que están con la floración:
Y de lo nuestro, las suculentas, una presencia meritoria y respetable:
Los Lithops muy bien presentados, con protección, que para eso con joyas, oiga.
Personalmente me dejó impactado la rocalla, una amplísima zona que ya por ella misma merece estar una semana allí:
Etiquetado hasta el último yerbajo, impresionante.
Son un taco vacilas los tíos: días antes me descargué para el iPhone una aplicación con la cual, entre otras cosas, te sitúa con el GPS y te dice en qué zona estás y qué hay interesante a tu alrededor. Cada 2x3 tienes una etiqueta para escanear y que te dé más información sobre un género o una especie:

Desde luego que están a la última: ¡cobertura Wi-Fi en casi todo el Botánico!
Presencia también importante de carnívoras:

Al pobre hombre de la foto hubo luego que llevarlo a urgencias, devorada media cara por un centenar de Dionaeas.
Pero lo dicho, sobre todo un sitio para simplemente pasear y disfrutar de la naturaleza.
El presupuesto de un Botánico así debe ser impresionante, pero sobre
todo llama la atención la cantidad de jubilados que están allí como
voluntarios, enseñándolo o trabajando en alguna esquina. Por donde me
moví esos días pude constatar el amor que le tienen los ingleses a la
jardinería.
Tocó la hora de irme, miré para atrás y me dije: "no te creas tú que no voy a volver más veces por aquí".